Yo no existo.
Pues ya no existe el yo.
me mezclé entre las olas de tu mar infinito
y disuelto entre la espuma
derivé por tus aguas.
Soy parte de ti
puesto que no contemplo mi ser sin tu mar.
Aun así, tú eres libre,
timonel rector de tu navío,
que es tu propia vida.
Soló tú conoces tu rumbo
y en qué puertos deseas trabar anclas.
Aun así, yo sigo fundido en tu mar
formo parte de tus corrientes
sea en calma chicha,
en intrépidas tormentas
o al abrigo de una boya.
Si tú raqueas la orilla
o nades plácidamente entre la sal,
mi voluntad es seguir tu rumbo
formar parte de tus cartas de navegación
pues ya todo lo demás está a la deriva...
menos este amor.

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